martes, 13 de agosto de 2013

La UNS y el Suelo más costoso de la Ciudad: La oportunidad de iniciar un debate conjunto hacia la sintonía fina de las políticas de INCLUSION


LA POLITICA DE SUELO : ”LA CUESTIÓN DE LA TIERRA URBANA Y LA VENTA DE UNA PARCELA DE TIERRA DE LA UNS“
publicado en el Blog del CEGUIIR(*)
En las últimas semanas, miembros de distintas organizaciones de la Universidad Nacional del Sur, de la comunidad universitaria  y del ámbito local se han pronunciado en contra de la venta de una fracción de 12 hectáreas de tierra de las 127 Ha  que posee actualmente la Universidad, dentro del ejido urbano de Bahía Blanca en su cuadrante N –NE, conectadas entre sí y con toda la infraestructura de servicios al pié. 

La coyuntura brinda una oportunidad para reflexionar acerca de un modelo de Universidad  Nacional y Pública y del rol que juega en la ciudad y la región, lamentablemente desaprovechado  hasta el presente. No obstante, aún estamos a tiempo de producir un debate que aporte a la construcción de políticas públicas de desarrollo urbano y económico de la ciudad, temas sobre el cual  la universidad nunca debió estar ajena.

Los argumentos esgrimidos por los sectores que se manifestaron en contra de la venta se reducen a que no se debe enajenar el patrimonio de la Universidad y mucho menos utilizarse en una ampliación edilicia para la actividad universitaria, la que debe ser asegurada por el presupuesto nacional en educación. Su posición ha sido detener la venta como sea, impidiendo el desarrollo de la Asamblea, y retener esos terrenos para la Universidad.  Muchos de los que encabezaron esta iniciativa pertenecen a agrupaciones que se autoproclaman de izquierda, pero esta posición entra  en  contradicción con  la ideología que los sustenta y los intereses de clase que dicen representar. Las contradicciones que queremos señalar:

1- la UNS es una universidad nacional (de ahí las dos primeras letras de la sigla) y por lo tanto su patrimonio -aunque sea administrado de manera autárquica- es del Estado Nacional. Es más, la Universidad es Estado Nacional y como tal debe tener un posicionamiento claro sobre la redistribución de la renta, base de las políticas públicas. Una redistribución equitativa de ese patrimonio podría significar una mejor gestión del presupuesto educativo de todos y para todos, algo inadmisible para estos grupos. Los bienes del Estado se deben poner en valor en forma democrática, con la participación de todos los estamentos involucrados y con la función de mejorar las condiciones de vida de la comunidad. 

Retener suelo ocioso, ya sea por el sector privado o por el propio Estado es una acción especulativa y patrimonialista para apropiarse de los recursos de toda la población en beneficio propio. Constituye una actitud deleznable, propia de los sectores más rancios, que sacan provecho para sí de la economía de mercado.

La decisión de vender o no los terrenos es sin dudas una decisión política como muchos manifestaron. En esto coincidimos, pero un modelo de  Universidad no puede pensarse de manera independiente de un modelo de país y mucho menos desentenderse del desarrollo económico, social y urbano de su entorno, aspecto que ha sido completamente ignorado en la discusión. La Universidad, en tanto Estado, no debería resolver esta cuestión analizando únicamente la relación costo-beneficio para los universitarios sin pensar que es un ACTOR FUNDAMENTAL DE LA POLÍTICA DE SUELO DE LA CIUDAD y que no puede hacer "lo que quiere" sino que debe estar comprometida con un modelo de sociedad a construir y dar el debate entre : una sociedad sólo para los "privilegiados universitarios" o una SOCIEDAD INCLUSIVA con oportunidades para todos y todas.
 
La ausencia -durante muchas décadas- de un Estado en general y en este caso el Municipal en particular, dejó el crecimiento de la ciudad en manos de los intereses económicos, a menudo especulativos y asociados al poder político que solo dejaron prevalecer las leyes del mercado inmobiliario. Así, los sectores más humildes de la población se ubicaron en zonas alejadas del sur y oeste de la ciudad mientras que en la franja periurbana del noreste y norte de la ciudad, con la radicación de dos grandes superficies comerciales, se produjo el surgimiento de nuevos proyectos inmobiliarios para el estrato de ingresos medio y medio-alto, y un fuerte crecimiento residencial. Estas transformaciones se han visto reflejadas en el aumento de la demanda de tierras en el sector, conformándose la Av. Cabrera como el eje preferencial de crecimiento.

Esto ha producido una ruptura peligrosa, que de la dimensión espacial se proyecta en la dimensión social y que conforma la realidad de la CIUDAD SEGREGADA, una ciudad que lejos de ser el espacio colectivo que alberga las oportunidades para todos, es caldo de cultivo de violencia, inseguridad y descontento entre ciudadanos que cada vez se ven más marginados. En este marco sólo el Estado, en cualquiera de sus variantes y desde la política de suelo, logra compensar los desvíos propios del mercado, sosteniendo la integridad y cohesión de la ciudad. Esto es básico para gobiernos que han sabido construir ciudad, desde una mirada socialdemócrata como  en Suecia, Noruega, Canadá y la misma Francia, o en países de mayor raigambre capitalista como Inglaterra. La política de suelo como tal, no de mero ordenamiento normativo, no ha existido en Latinoamérica en tanto política de Estado de carácter permanente, y en definitiva ha sido sólo el mercado el que ha construido nuestras ciudades, con los resultados a la vista.

En nuestra ciudad en la actualidad, existen aproximadamente 2.150 hectáreas urbanizables privadas al interior del Anillo de  Circunvalación y por otra parte, también existen terrenos vacantes propiedad del Estado, de los cuáles 125 hectáreas pertenecen a la Universidad Nacional del Sur, 351 ha. al Ejército Argentino, y aproximadamente 490 ha. al Estado, fundamentalmente de ex Ferrocarriles (esta información fue obtenida de un artículo publicado en la Revista Huellas,  Instituto de Geografía. Facultad de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de La Pampa, La disponibilidad de tierras vacantes de Bahía Blanca[1], cuya autora es la MG. Guillermina Urriza, docente del Depto. de Geografía de la UNS).

La existencia de superficies vacantes puede deberse a la retención de suelo fuera de la oferta del mercado a la espera de una mayor valorización.

Es necesario e importante resaltar que este fenómeno especulativo es socialmente perjudicial. En el mismo artículo la Mg, Urriza, sostiene que: “una de sus consecuencias negativas es que obliga a construir más allá de los predios ociosos, en tanto éstos se valorizan por el mismo proceso de urbanización. Para el propietario, la renta del suelo constituye un ingreso que no se origina a partir de un esfuerzo productivo, puesto que la valorización de la tierra surge del accionar público y privado en el proceso de construcción urbana, transfiriendo recursos de la comunidad a los dueños de la tierra. Como explica Trivelli” (Dr. Pablo Trivelli Oyarzún, U de Chile): “el fenómeno especulativo tiende a autopropagarse en el tiempo, ya que uno de los efectos nocivos que genera es la retención de suelos fuera de la oferta del mercado, agudizando la escasez relativa de terrenos y provocando alzas en los precios, siendo precisamente las alzas en los precios del suelo las que estimulan la especulación”.

Otro de los efectos nocivos que se señalan en el trabajo citado es que genera una asignación deficiente de los recursos: “El crecimiento discontinuo y en extensión no sólo supone mayores costos en materia provisión de infraestructura, equipamiento y transporte público debido a la discontinuidad espacial y baja densidad poblacional, sino también una desarticulación urbana y social de la ciudad, impactando fuertemente sobre los que menos tienen”.

¿Quién debería actuar para regular el desarrollo de una ciudad inclusiva, evitando los efectos nocivos de la especulación? Indudablemente la respuesta es el Estado en su conjunto, articulado con el Municipio. “La intervención del Estado tiene implicancias directas en el mercado de tierras y en la generación y apropiación de la renta. La normativa sobre uso y ocupación del espacio, la política impositiva dirigida al suelo, y las inversiones en obras públicas y vivienda, entre otras acciones, afectan en forma diferencial la tierra urbana, el crecimiento de la ciudad y, por ende, la distribución de la riqueza” (Urriza).

Una universidad pública que dé respuestas a las necesidades sociales debería proponer políticas de gestión y de desarrollo urbano. El trabajo citado es un ejemplo de los muchos aportes desde la ciencia y la cultura, no sólo para hacer diagnósticos sino para contribuir con soluciones.  Sería una contradicción y una actitud de "egoísmo social" que la Universidad  mantenga para sí una importante cantidad de hectáreas ociosas, mientras que por otra parte los mismos académicos  señalan el perjuicio que acarrea tal acción y proponen políticas para evitar dicha especulación.  

2- La otra contradicción que se observa desde los sectores de izquierda que se oponen a la movilización del suelo y que se definen como defensores de  los intereses del pueblo es la total y completa omisión acerca de cuál debería ser el desarrollo edilicio de una universidad pública y abierta al pueblo. 

Básicamente, hay dos  modalidades  de arquitectura universitaria que responden a miradas antagónicas del rol de la Universidad en el medio: el centro de estudios disperso en la ciudad y el campus universitario segregado de la trama urbana. Estos modelos han sido adoptados en cada región del mundo, llegando incluso a coexistir en un mismo país, región o ciudad.

La idea inglesa de campus (una concepción medievalista), que concentra los edificios con claustro, fue acogida en Estados Unidos y desde allí se difundió a todo el mundo occidental. Así la universidad se aísla del contacto con la comunidad que la creó y justifica su razón de ser. En muchas de nuestras ciudades vemos que para la población no universitaria, la universidad es un fenómeno ajeno, encerrado en sus muros o rejas, tan anónimo y distante como una fábrica o una base militar.

Históricamente, las ciudades latinoamericanas ubicaron sus universidades en el centro, junto a las demás instituciones que estructuran a la comunidad, junto al comercio y al mercado, junto a la vivienda y en franca relación con el espacio público: la Academia articulada con la ciudad, nutriéndose mutuamente. Hoy mismo podemos observar el impacto urbano de la UNS, la vitalidad que aporta la actividad universitaria en torno al complejo Alem. Por esa misma razón se conoce a la zona como “Barrio Universitario”.  No obstante,  la adquisición de tierras en los altos de Palihue a fines de los 60´s  y la penetración cultural dominante en todo el país conspiraron de manera tal que muchos de los miembros de la UNS proyectaran sobre esos terrenos el sueño del campus.

El potencial de esos terrenos para el desarrollo de las actividades del Departamento de Agricultura y Ganadería es indiscutible. Pero los dos edificios que se construyeron para descomprimir la escasez de aulas del complejo Alem fue una iniciativa que aún hoy día enfrenta dificultades. La principal, el transporte. Además, los usuarios de estas aulas están cautivos de la oferta comercial dentro del propio campus, dado lo  distantes que están los comercios. Además, hubo que implementar medidas de seguridad, ya que para el acceso hasta Av. Cabrera los estudiantes, docentes y no docentes de a pie deben  atravesar un sector del campus sin edificación alguna, prácticamente desierto según la hora.

Independientemente de la procedencia de los fondos, la idea es seguir construyendo en el campus, dotando al Departamento de Derecho y de Computación de un espacio propio.  Es evidente que la posible construcción de estos edificios en los lotes ociosos  conspiraría con la necesaria integración de la universidad con la ciudad, como así también una urbanización alrededor del campus de tipo residencial y de baja densidad, accesible sólo para sectores medios y altos de la población.

En este sentido, creemos que la Universidad debe movilizar la tierra ociosa. Por todo lo expresado,  no nos oponemos a la decisión de vender las 12 hectáreas.  Sin embargo, cuando se estudie la operación de venta, nuestra propuesta va estar orientada a redefinir un posicionamiento HACIA LA CIUDAD Y HACIA UNA UNIVERSIDAD QUE INTEGRE, INCLUYA Y PROMUEVA. Esta discusión bien puede ser el comienzo para enriquecer el pensamiento sobre el hacer urbano que desestigmatice la visión de la universidad desintegrada de la ciudad, promueva alternativas desde otras miradas y acompañe el proceso de inclusión que se está desarrollando en Argentina en consonancia con los nuevos aires en toda Latinoamérica. Precisamente Brasil y Colombia han sido pioneros en generar instrumentos públicos y privados de gestión inclusiva del suelo y recientemente en la provincia de Buenos Aires se ha aprobado la nueva Ley de Hábitat, que integra varios instrumentos de movilización de suelo aplicables a la operación posible para las 12 has en cuestión.

Es entonces para nosotros una verdadera oportunidad para generar políticas de inclusión que permita  reservar una parte de ese suelo para vivienda social que puede tener entre otros destinatarios, a docentes, no docente e inclusive alumnos de la UNS. Esta sería una medida de inclusión e integración de los sectores más humildes. 

Sin dudas, toda operación de suelo requiere de un programa y proyecto previo que bien se podría generar desde sectores profesionales dentro de la misma universidad como propuesta a ser evaluada políticamente por el Concejo Deliberante y técnicamente por las oficinas de planeamiento del ejecutivo municipal, en el marco de la Ley provincial vigente y la ordenanza de Habitat de reciente aprobación en el HCD local. Luego, este proyecto urbano podrá ser gestionado por la Agencia Municipal Urbana, con la creación de un Observatorio de Gestión en la misma Universidad que monitoree la operación en el tiempo, garantizando el aporte de conocimiento integrado y comprometido al rol de ESTADO asumido. La operación de suelo así definida permite -a partir de la densificación- la obtención de renta del suelo, generando el mismo valor inmobiliario o mayor que si lo vende para lotear, pero incorporando beneficiarios directos, además de continuidad de tejido residencial de baja densidad y amplios parques públicos donde se construyan los edificios de  mayor densidad, dejando los usos recreativos y deportivos al Campus, que cuenta con otras aproximadamente 80 has reales de urbanización posible.
Además, pensamos que se puede proyectar áreas dentro del campus con actividades extras en relación al centro de estudios: cafeterías, librerías, comercios especializados, etc. todo en estrecha armonía espacial con un campus sin alambrados e integrado a la ciudad, una situación intermedia entre el campus segregado y la universidad dispersa en la ciudad.

Por último, es importante recordar que las ciudades no crecen indefinidamente y las universidades tampoco. Ochenta hectáreas multiplica en 40 veces la universidad actual en el complejo Alem/12 de Octubre. El límite al crecimiento exponencial de alumnos que se condice con el Plan Estratégico de la UNS, tiene en estas 80 has más que sobrado potencial para esta generación y las generaciones futuras, tanto para desarrollo de aulas, equipamientos e inclusive vivienda y servicios estudiantiles, dando por tierra con otro de los argumentos esgrimidos (suponemos que no desde la mala voluntad, sino desde el desconocimiento de la materia)

Una ciudad inclusiva es posible en el marco de una sociedad que ponga la construcción del conocimiento colectivo al servicio de los intereses de todos. Creemos que los universitarios debemos aportar responsablemente para una mejor sociedad en una mejor Bahia Blanca.--

(*) CENTRO DE ESTUDIOS DE GESTIÓN URBANA INCLUSIVA E INTEGRADA A LA REGIÓN (Espacio CEGUIIR, http://ceguiir.blogspot.com.ar/)
Ing. Sebastián Castro (UTN), Arq. Alberto del Viso (UNS), Dra. Ana Tablar (UNS), Arq. Rosana Vecchi (UTN).







[1] Mg. Guillermina Urriza “La disponibilidad de tierras vacantes y la expansión urbana de Bahía Blanca”. Revista Huellas “http://www.biblioteca.unlpam.edu.ar/pubpdf/huellas/v15a14urriza.pdf

lunes, 6 de mayo de 2013

En las Políticas de Suelo se Juega la Sintonía fina del Proyecto de INCLUSION CFK!

"La inacción y la Cortina de Humo del Intendente Bevilacqua en el manejo de la Política de Suelo en particular y de Planeamiento de la Ciudad en general. ¿dónde está la política K de Inclusión en Bahía Blanca"?


            Recientes apariciones públicas del Intendente de la Ciudad de Bahía Blanca, Gustavo Bevilacqua y de su “asesor” en Planificación el Arq. Marcelo Lenzi, con declaraciones, ruedas de prensa y acusaciones puestas en denuncias penales sobre viejas prácticas perniciosas y muy conocidas por todo el ambiente técnico sobre “ladrones de guante blanco” de tierras vacantes del ejido urbano, solo muestran el desconocimiento e ignorancia operativa de la problemática estructural del acceso al suelo como política de estado.

            Lo primero que debiera plantearse quien gobierna en forma eficiente, es preguntarse cual es el eje de la estrategia que persigue , cual es su misión, a quienes va a beneficiar con sus medidas y luego lanzarse al empleo de los instrumentos de gestión, en este caso del suelo, que mejor definan las tácticas aplicables.
           
            Digo esto porque poner tanto énfasis en una práctica que sin dudas es deleznable y debe ser castigada desde el Estado, recordemos que NO lo ha sido por décadas, permitiendo los artilugios legales para apropiarse de suelo público y/o privado abandonado usando la figura del USUCAPION , es generar una verdadera pantalla de humo sobre la problemática real del acceso al suelo para todos y todas , que garantice el Derecho a la Ciudad: que todos los bahienses tengan una vivienda digna en un barrio consolidado, con todos los servicios y equipamientos, con los sectores verdes correspondientes y la accesibilidad en tiempo y forma a los lugares de estudio, trabajo y ocio recreativo.

             En este marco que debiera de ser la ESTRATEGIA fundamental que garantice la CIUDAD INCLUSIVA, es que deben generarse los instrumentos de acción, en tanto tácticas para concretar la estrategia. ¿ De que sirve la formulación de una Agencia urbana como táctica si su primer medida concreta es presentar una denuncia penal sobre los Usucapiones? ¿Desde qué estrategia se esta realizando esta operación?

            Si volvemos a la Estrategia, existen varios instrumentos de mayor alcance y pertinencia en cuanto táctica que logren mayor eficacia al momento de poner foco en los recursos del Estado para lograr el acceso al derecho a la Ciudad, por ejemplo:

  •  Accionar sobre las 22.000 viviendas vacías que reflejó el Censo 2010
  • Generar una bolsa de metros cuadrados construídos por los inversores en vivienda nueva a partir de instrumentos de captación de plusvalías en los indicadores de constructibilidad urbana FOT,altura máxima y FOS (casos aplicados en distintas ciudades del mundo)
  • Recuperar con tasas de infraestructura recursos de los sectores de mayor nivel adquisitivo  para invertir en infraestructura en los sectores más vulnerables.
  • Manejar donde , cuando y con que servicios se instalan nuevos emprendimientos comerciales en la ciudad, obligando al mercado a instalarse en áreas de impacto urbano planificado, permitiendo a los barrios pobres acceder al equipamiento comercial.(tema Walmart en Bahía)
  • Poner en marcha un sistema inclusivo de transporte como prioridad de Estado pensado desde la totalidad de la movilidad urbana (colectivo,autos,bicicletas)
 
            Todo esto comenzaría en forma inmediata a resolver el acceso al derecho a la Ciudad y todavía no tocamos el problema del suelo!
            Si hay algo que sobra en Bahía Blanca es SUELO y esa cualidad no es una ventaja, sino una desventaja. Cuando una ciudad tiene un territorio de bajísima densidad con grandes vacíos interiores, implica una ciudad poco sustentable económicamente hablando, si se verifica que los recursos de financiamiento no alcanzan para garantizar en todo ese territorio una buena calidad de vida, algo que sin dudas puede observar se recorriendo las deterioradas periferias, sur, este y oeste.
            Cuando se plantea la posibilidad de operar sobre el suelo para garantizar el derecho a la Ciudad, implica lo explicado más arriba para el caso de una Ciudad sobreloteada y vacía como lo es Bahía  Blanca: densificar y consolidar, aprovechando al máximo las infraestucturas existentes y ociosas al interior de la ciudad construída. Ahora, supongamos que a falta de iniciativa local de resolución de garantía de este derecho, se quiere implementar una operación urbana con Tipologías como el Plan Federal 1, el accionar sobre el suelo tiene distintos instrumentos para ejecutar políticas. Sin embargo antes de las mismas debiera de evaluarse si:
  • ¿los barrios de vivienda de interés social, pensados como un enclave en zonas pobres de la ciudad generan derecho a la ciudad?
  • ¿existe la posibilidad de implementar los cupos de viviendas asignados a tipologías de completamiento de tejido?
  • Tenemos los instrumentos jurídicos a mano para implementar una oferta de opciones?
  •  Si vamos a generar un enclave de viviendas de interés social , que suelo debemos buscar, cuales son los indicadores de impacto que mejor miden la eficacia del gasto a realizar contra los beneficios de mejora de calidad de vida para los ciudadanos involucrados directamente como beneficiarios y para los ciudadanos afectados por la cercanía el emprendimiento?

Supongamos que evaluamos las alternativas y se decide que debemos operar sobre el suelo vacante para movilizarlo en función de captar suelo barato o tomar suelo desde el Estado.
Lo primero a evaluar es que si todo el territorio vacío que existe en la ciudad que es el 50% de un territorio equivalente a la ciudad de Buenos Aires, se pone en juego , no habría mercado posible y solo se potenciaría el de mejor ubicación, dándole otra vez el control al mercado.
Por ello y en función de la estrategia de crear ciudad inclusiva, habrá que determinar en función de los indicadores evaluados, cual sector de la ciudad y de cuantas has requeriría la operación urbana a realizar, generando sobre los sectores vacíos una política fuerte de reserva, sin posibilidades de mercado para usos de crecimiento, sí para usos recreativos o productivos rurales.
Sobre este sector elegido podemos aplicar los siguientes instrumentos de movilización de suelo:
  • Tasa incremental de suelo baldío
  • Declaración de área de urbanización prioritaria (todas las instancias del estado deben proveer infraestructuras
  • Reunión con vecinos de suelo disponible o de suelo vacante en su misma propiedad para generar consorcios de re-loteo a través de la Junta de Compensación de suelo (legislación Española)
  • Operación urbana interligada  TIF (legislación Colombia, USA,Brasil)
            Todos estos instrumentos, están disponibles hoy para el municipio,reforzados por la aprobación reciente de la Ley del Habitat en la Prov. de Buenos Aires. Estas medidas convertidas en políticas de Estado, no solo le darían a la gestión municipal la posibilidad de brindarle a la población el acceso al disfrute del Derecho a la Ciudad, sino que generaría una sinergia de inclusión y sustentabilidad que permita el desarrollo armónico y el resguardo del medioambiente, en definitiva, eficiencia en la misión de gobernar.

Como de esto no se habla en la ciudad y menos entre sus dirigentes ,por eso pregunto:¿Donde está la Política K en Bahia Blanca?

lunes, 8 de octubre de 2012

La "Sintonía Fina CFK" desde el Territorio Nacional al Territorio Local

Buscando coherencia territorial: del PET al olvidado Plan de Desarrollo "Ideas para la Bahia Bicentenaria 2009/2020"

En el Marco del Primer Debate de lanzamiento del CEGUIIR , y en consonancia con los objetivos del mismo sobre construir conocimiento local, la mirada sobre el Territorio en general y sobre el propio en particular se constituye en plataforma para las políticas de Estado que pueden establecer vínculos entre la “sintonía fina” [1]del Gobierno nacional y el diseño de instrumentos propios de transformación de Calidad de Vida en la ciudad y en la Región. Desde la Presentación del PET (Plan Estratégico Territorial) en el 2004 y su avance en el 2008, por el Ministerio de Planificación e Infraestructura de la Nación, conducido por el Arq. Julio De Vido,ni la Ciudad ni la Región han desarrollado instrumentos que se propongan articular las estrategias territoriales del Modelo de País que se plantea desde el 2003, donde la Inclusión como paradigma de igualdad de oportunidades para todos y todas, es la columna central de la Estructura de las Políticas Públicas del Gobierno.Las políticas del tercer milenio , van a estar signadas por la vida en las ciudades. Según las proyecciones realizadas por distintos organismos internacionales, la población del mundo se concentrará en un 70% en las ciudades para el 2030. En Argentina , el 89%[2] de la población vive en ciudades y es en esta plataforma donde se desarrollan los escenarios de pobreza y desigualdad, que constituyen el desafío del Proyecto Nacional que encabeza la Presidenta Dra. Cristina Fernandez Kichner y que requiere para llegar a los sectores más vulnerables de la sociedad, el diseño en “sintonía fina” a escala urbana y regional.

 
Varios estudios establecen que la pobreza está asociada, entre otros factores, con el crecimiento económico de un país y la forma cómo se distribuye el ingreso. “Altas tasas de crecimiento económico generan empleo y mayores fuentes de ingresos para la población. De acuerdo con estimaciones de la CEPAL (2002), si el PIB per cápita en América Latina y el Caribe, creciera a una tasa promedio anual de 2.6% durante el período 2000-2015, la tasa de incidencia de la pobreza en el año 2015 sería sólo la mitad de la registrada en 1990 (alrededor de 20%). Así mismo, el alto grado de desigualdad en la distribución de los recursos, relativo al nivel de desarrollo de AL, ha sido señalado como uno de los principales obstáculos en la reducción de la pobreza en la región. Por ejemplo, estimaciones de la CEPAL muestran que una reducción del coeficiente Gini en cinco puntos porcentuales exigiría una tasa de crecimiento del PIB per cápita de solo 1.7% para alcanzar los cambios antes mencionados. Igualmente, Londoño y Székely (2000) concluyeron que si América Latina tuviera la distribución de ingresos de cualquier otra región en el mundo, la pobreza disminuiría significativamente. Estos autores simularon el nivel de pobreza de AL para el período 1990-1995 suponiendo que los ingresos se distribuían como en Europa del Este o el Sur de Asia. Los resultados mostraron que la población por debajo de la línea de pobreza sería sólo del 3%. Siendo 33.6% el porcentaje de pobreza promedio durante este período en AL.”[3]
 
En este marco de disolución y anarquía se inicia el proceso de recuperación económica y social en 2003/2007 por el Presidente Néstor Kirchner y continuado en 2008/2011 por la Presidenta Cristina Fernández de Kischner, retomando desde el peronismo perdido en el golpe de Estado de Marzo 1976, las ideas del “proyecto nacional y popular” de alto contenido social y de re-estructuración territorial inclusiva al extenso territorio argentino iniciado por los planes quinquenales[4]” en 1946.
El Plan Estratégico Territorial, coordinado desde el nuevo Ministerio de Infraestructura de la Nación plantea la oportunidad histórica de poner  en juego las ideas de re-territorialización de los territorios “glocales”, con una fuerte impronta del Estado como planteaba Roccatagliata , diseñando “escenarios a futuro” a partir del Modelo Deseado, retomando la idea de multifocalidad de la red de ciudades como parte de la estructura componente del mismo, haciendo énfasis en la incidencia de la misma como base a reconfigurar en una marco de  abordaje de la pobreza estructural heredada.

La actual configuración de las ciudades latinoamericanas , no es más que la materialización en el espacio de la realidad del Coeficiente de Gini para el continente.Los procesos de segregación urbana mantenidos como situación de efecto de las políticas neoliberales sobre el territorio hoy se constituyen en causa de tensión y desigualdad social. Y es entonces desde el abodaje de esta platafoma espacial como problema y causa que podemos establecer estrategias concretas de “sintonía fia” hacia los contraprocesos de inclusión que motoriza el Estado Nacional.
En consecuencia, lo que se propicia es que el TEMA DEL DESARROLLO TERRITORIAL SE INCORPORE A LA AGENDA DE LOS GOBIERNOS COMO POLÍTICA DE ESTADO Y SE DISEÑEN POLÍTICAS PÚBLICAS TENDIENTES A FORTALECER LA CAPACIDAD ORGANIZATIVA DEL TERRITORIO, impulsando políticas de planificación anticipativa, de articulación y coordinación intersectorial e interjurisdiccional, en el marco de escenarios de futuro. Una política de desarrollo territorial constituye una dimensión integradora e interrelacionada de los procesos y de los fenómenos que se producen en un espacio dado e impulsando una gestión en el mismo sentido, propendiendo a lograr una dimensión transversal de las políticas sectoriales que posibilite mejorar los niveles de gobernabilidad y hacer más eficiente la asignación de prioridades y recursos. La gestión del desarrollo territorial como política pública apunta a lograr una modernización en el funcionamiento y eficiencia del Estado, consolidando a éste en su rol de actor estratégico.

De la Estrategia Territorial Nacional a la Estrategia Local de organización del Territorio de la CIUDAD

“El desarrollo territorial no es un problema técnico que se resuelve con instrumentos tecnocráticos .Se trata de un problema  esencialmente político: que el territorio sea objeto de la política y de liderar un rumbo de desarrollo que cambie sustantivamente las tendencias.”.[5]La configuración espacial del territorio es el resultado de la articulación de los fenómenos económicos, sociales, ambientales e institucionales que gravitan en su producción. Todo cambio en cualquiera de estos componentes retroalimenta modificaciones territoriales sobre las que es necesario reflexionar para intervenir con políticas públicas adecuadas a la visión de futuro a la que el país apueste.

Esta concepción de proceso, diferente a la idea de producto, es la que nos permite reflexionar hoy acerca de la situación en la que nos encontramos respecto del modelo de territorio al que aspiramos como Nación. Como decíamos inicialmente, el Gobierno Nacional puso en marcha desde al año 2003 una serie de políticas públicas que se conjugan en la idea-fuerza de construir un modelo de desarrollo con inclusión social, diversificación productiva e integración regional. El proceso de planificación, llevado a cabo paralelamente, apunta a identificar las medidas que, en materia de inversión pública, en materia jurídico normativa y en materia de gestión promueven que el territorio se adecue a dicho modelo, consolidando su viabilidad.

La concreción de este modelo de país no está ni ha estado exenta de conflictos. La historia nacional revela una disputa recurrente entre el afianzamiento de un modelo de país exclusivamente agroexportador, de alta concentración económica y con relaciones exteriores básicamente unilaterales, y el de un país que apuesta a la industrialización con inclusión social y justicia distributiva, comprometido en el fortalecimiento de la identidad suramericana. Paralelamente, la posibilidad de transferir rentas extraordinarias del sector primario destinadas al desarrollo de otros sectores productivos en el país siempre ha sido resistida por las élites hegemónicas. Esta controversia atraviesa la historia argentina y explica su discontinuidad institucional, diferenciándola de la de otros países que fueron capaces de dirimirla y se encuentran hoy mejor posicionados frente a las condiciones que impone la economía global.

La inversión en infraestructuras y servicios básicos es otro soporte fundamental del modelo de desarrollo con inclusión social. El proceso de descentralización y segmentación de la producción que supone la organización de la economía mundial conlleva el crecimiento cualitativo y cuantitativo de intercambios de todo tipo y la necesidad de contar con infraestructuras adecuadas para poder concretarlo.
Producir y comerciar bienes requiere de energía, de infraestructuras de transporte -como
puertos, carreteras, ferrocarriles- y de redes de comunicación tecnológicamente acordes con la dinámica de toma de decisiones que exige el comando de las operaciones en el contexto global. En este marco, la ausencia de dotaciones adecuadas a los estándares internacionales, así como la provisión ineficiente de servicios, constituyen un obstáculo de primer orden para la obtención de buenas tasas de crecimiento económico.

El “Modelo” de País socialmente justo y economicamente integrado supone a su vez un Modelo  Deseado del Territorio. EL plan Estratégico Territorial Bicentenario se asienta sobre cuatro ideas rectoras que tienen una estrecha vinculación con las líneas de acción integradoras que se proponen para alcanzarlo. Las estrategias específicas en las que se desagregan permiten a espacialización geográfica de los objetivos, y dan cuenta de la perspectiva integral que supone reconocer la interdependencia de los fenómenos que ocurren en el territorio y de las políticas sectoriales que allí se aplican. Estas ideas-fuerza apuntan a la concreción de los siguientes esquemas organizacionales:
1- Esquema Integrado Nacional e Internacional El proceso de internacionalización de la
economía establece una nueva relación entre lo local y lo global, y su aprovechamiento estratégico representa un nuevo desafío para el sistema productivo nacional. La mayor expresión de esta tendencia es la creación del MERCOSUR, lo cual integra definitivamente a la Argentina en un territorio de mayor magnitud. Esta integración  se viabiliza por medio de la apertura de nuevos y mejores pasos fronterizos, y la creación y consolidación de los corredores de integración -áreas geográficas de dimensiones variables que cumplen el rol de articular territorios a nivel internacional-.
2- Esquema de Fortalecimiento y/o Reconversión Productiva Para lograr el equilibrio del territorio en su dinámica económica, se revalorizan nuevos núcleos productivos en las áreas menos desarrolladas a través de planes y programas de desarrollo local y regional, y se resuelven los déficit de infraestructura y los problemas estructurales de las áreas más consolidadas.
3- Esquema de Conectividad Interna Para la consolidación de una conectividad interna que permita la eficiente comunicación de flujos de bienes, personas y servicios, es necesario el diseño de nuevos ejes de articulación y desarrollo, complementarios de los históricos corredores radiocéntricos y los incipientes corredores bioceánicos.
4- Esquema Policéntrico de Ciudades La consolidación de nuevos núcleos productivos y la reformulación de los corredores de transporte potencian la dinamización de centros de servicios locales y regionales, factor que favorece la configuración de un sistema policéntrico de ciudades de diversa jerarquía que ofrece oportunidades de progreso a la población, revirtiendo los efectos adversos del proceso migratorio hacia las grandes ciudades.
En este Marco el Estudio del Plan de desarrollo Local BID-UNPRE 289, realizado en Bahía Blanca en el 2009 intenta re-configurar el Territorio Local, siguiendo las pautas del PET.La ciudad, no es ajena a los mismos procesos de des-territorialización nacionales , producto de las políticas de máximo aprovechamiento económico de la historia de dominación de la "lógica del mercado" , que en la escala local, se vieron aumentados en los últimos 30 años de neoliberaismo, causando la ciudad fragmentada y altamente segregada socialmente que vemos en la realidad de cualquier ciudad latinoamericana.    
La estrategia del plan BID se integra y ensambla en correspondencia con las estrategias nacionales en cuanto a la configuración de nuevos escenarios en la plataforma territorial, pero dando una impronta propia que motorice el Desarrollo Local. La capacidad organizativa del territorio es el resultado de una construcción social y ésta requiere de una Gestión moderna pública y privada pero lidera a por el Estado. En este nuevo escenario el Estado es un Actor Estratégico, marca el rumbo y orienta la convergencia de los actores presentes en la sociedad.Si desarrollo global incluye el desarrollo territorial, los obstáculos estructurales del desarrollo no pueden ser removidos sólo por la presencia del mercado, aunque tampoco sin él. En consecuencia, hay que superar la dicotomía Estado – Mercado.La gestión del desarrollo territorial debe involucrar a ambos, en una tarea de construcción nacional, donde se articula la diversidad de lo local para fortalecer la presencia en lo regional y en lo global.Sin embargo, la relación no lineal entre crecimiento y desarrollo con inclusión social exige una revisión de los parámetros de inversión pública en infraestructura y equipamiento. 
En este sentido, los lineamientos de la agenda de inversión que lleva a cabo el Gobierno Nacional se asientan en la voluntad política de promover el desarrollo de las regiones rezagadas y de las comunidades que en ellas habitan. Por el contrario, de no existir una voluntad política explícita que se proponga modificar la lógica de mercado, esta tiende a concentrar la inversión en las regiones que ofrecen ventajas comparativas apriorísticas como las economías de aglomeración.De la misma manera la Agenda de la Inversión Pública del Estado Municipal debe compensar las áreas dejadas de lado por el Mercado y re-conducir las inversiones hacia estas zonas "perdedoras" de la ciudad, generando nuevos focos de inversión público-privado.
La ciudad de Bahía Blanca se encuentra fuertemente segregada espacialmente, con muy baja densidad, subsiste una ciudad pobre,abandonada de inversión en el sureste y una ciudad rica de shoppings y countries en el norte. El Plan del Bid, poniendo en la discusión la problemática de la alta extensión del ejido urbano, sumado a la baja tasa de crecimiento poblacional(3 veces inferior a la media nacional)y la baja inversión privada en desarrollo de construcción de ciudad, propone contrarestar toda política tanto de tendencia de segregación hacia el Norte, con una estrategia de "costura" multinodal de consolidación de la ciudad consolidada con el borde sur de la imaginada "ciudad-Puerto". Esta estrategia conlleva el esfuerzo articulado del sector Público con el Privado,dándole razón de ser a la Agencia de Promoción Urbana en Coordinación con la Agencia de Desarrollo, que supieron convivir, pero sin éxito en el período 2007/2009. Sin importar los pequeños fracasos que tendremos en el camino, la búsqueda de los acuerdos necesarios para poder generar la" masa crítica pensante" que necesita la sintonía fina que nos lleve hacia el camino de la Ciudad y la Región INCLUSIVAS,necesita de espacios de debate como hoy inaugura el CEGUIIR , para todos aquellos que quieran comprometerse con la construcción del destino colectivo que traiga mejor Calidad de Vida a todos y todas.
Como señaló la Presidenta durante su discurso pronunciado el 19 de abril de este año: “...de eso se tratan las ideas: instrumentos que sirven para la liberación de los pueblos y para la construcción de sociedades más justas y equitativas. Las ideas que no pueden exhibir sus resultados sólo quedan en ideología. Cuando sí pueden hacerlo se transforman en políticas y adquieren la verdadera dimensión que tienen que tener las grandes batallas culturales, como la de transformar la historia. Nada nuevo se ha inventado cuando hablamos de libertad e igualdad. Esos son valores universales que vienen desde el fondo de los tiempos, que representan la necesidad de la autodeterminación de los pueblos, que muestran que cada sociedad puede construir su historia, su presente y su futuro. Nos encontramos ante la responsabilidad histórica de conducir y dirigir, por voluntad democrática de nuestras sociedades, los Estados que nos toca gobernar, y también ante el  desafío de atrevernos, como aquellos hombres de 1810, a formular categorías de pensamiento que nos sean propias”.[i]